Concebimos que la labor del anestesiólogo reúne dos factores de riesgo prevalentes que impactan en su bienestar ocupacional: el estrés propio de la naturaleza de su trabajo y la organización de la jornada laboral. Es decir, que dentro de las tareas diarias del anestesiólogo se agrega la formación e instrucción de residentes, desafío no menor, ya que no suele adquirirse una formación específica en la formación de grado y se recurre a replicar lo aprendido por imitación.
De esta manera, hemos detectado una situación estresante en el vínculo experto-novato cuestión que sobrecarga emocionalmente a quienes se responsabilizan de los resultados de los procedimientos y de convertirse en crónico, puede desencadenar en un desgaste ocupacional (burn out). El estrés de enseñar nos ubica en un contexto de formación hospitalaria dinámico y de alta exigencia, requiriendo la realización de una intervención médica humanizada y de calidad simultáneamente a la práctica de su enseñanza.
En el marco de la capacitación que brinda el Departamento de Bienestar Ocupacional a los residentes principiantes, hemos detectado que la situación de aprendizaje exige un gran esfuerzo ya que se encuentran en plena adaptación al ámbito laboral y organización de su vida familiar, por lo que aumenta el desafío inicial y exige aún más al experto un posicionamiento estratégico para su adecuada contención. Nuestro aporte pretende fomentar un encuentro empático y solidario entre quienes asumen un rol más experimentado y aquellos que inician sus primeros pasos en la anestesiología.